Para, respira y escucha
Esto puede parecer demasiado simple, pero es algo que puedes aprender rápidamente.
Las emociones negativas, como el estrés, la ansiedad o la frustración, a veces pueden resultar abrumadoras. Cuando estas emociones se apoderan de ti, puede ser difícil pensar en otra cosa y puede parecer que estás atrapado en un bucle. En esos momentos, puede parecer que tu mente va a toda velocidad y que no encuentras una salida. Aquí es donde entran en juego las técnicas de relajación y la atención plena. Estas herramientas pueden ayudarte a gestionar emociones intensas al proporcionarte formas de calmar tanto tu cuerpo como tu mente.
El estrés no sólo tiene que ver con acontecimientos externos, sino también con cómo los interpretas y respondes a ellos. Las técnicas de relajación y atención plena abordan directamente ambos aspectos. Estas estrategias interrumpen el ciclo del estrés a distintos niveles: en las reacciones y sensaciones corporales, en las emociones y los pensamientos (fisiológicos, emocionales y cognitivos), permitiéndote recuperar el control y aliviar la tensión mental y física.